La pregunta aparece siempre en la primera importación: ¿arriendo un contenedor completo o mando mi carga junto con la de otros? La respuesta depende del volumen, pero también de la urgencia y del tipo de producto.
FCL: contenedor completo
Contratas el contenedor entero, aunque no lo llenes. Lo sellan en origen y no se abre hasta el destino. Un contenedor de 20 pies admite del orden de 28 a 33 m³ de carga útil; uno de 40 pies, del orden de 58 a 67 m³, según el tipo de equipo.
- Menos manipulación: menor riesgo de daño y de pérdida de bultos.
- Tiempos más predecibles: no espera a completar consolidado.
- Costo por metro cúbico más bajo cuando el volumen es alto.
LCL: carga consolidada
Pagas solo por el espacio que ocupas y compartes contenedor con otros importadores. El consolidador reúne la carga en origen y la desconsolida en destino.
- Conviene para volúmenes menores, del orden de hasta 12 a 15 m³.
- Permite importar más seguido y con menos capital inmovilizado.
- Suma etapas: consolidación en origen y desconsolidado en destino, ambas con costo y con tiempo.
Los costos que se olvidan en LCL
El flete de un LCL se ve barato en la cotización inicial, pero en destino aparecen los gastos de desconsolidado, el handling del almacén extraportuario y, a veces, días de almacenaje mientras la carga se separa. En cargas cercanas al punto de equilibrio, esos cargos terminan igualando o superando un FCL.
Cuándo el volumen no decide
- Carga frágil o de alto valor: FCL, aunque sobre espacio. Menos manipulación es menos riesgo.
- Producto que teme la contaminación cruzada: alimentos o textiles junto a químicos en el mismo contenedor es un problema evitable.
- Plazo crítico: el LCL espera a que el consolidador complete el contenedor. Si tienes fecha comprometida, el FCL manda.
- Carga fuera de medida: ni uno ni otro; se evalúa flat rack, open top o cama baja.