Toda mercancía que entra a Chile recibe un código de la nomenclatura arancelaria. Ese código determina cuánto se paga, qué permisos se exigen y qué acuerdos comerciales se pueden aplicar. Elegirlo mal es el error más caro de una importación, y el más frecuente.
Qué es la posición arancelaria
Chile aplica el Sistema Armonizado, la nomenclatura internacional que ordena todas las mercancías del comercio mundial. Los primeros seis dígitos son comunes a los países que lo usan; los siguientes corresponden a la apertura nacional del Arancel Aduanero de Chile.
La clasificación no es una opinión: se determina siguiendo las Reglas Generales Interpretativas y las notas legales de cada capítulo. Dos productos que parecen iguales pueden clasificarse distinto según su material, su función o su grado de elaboración.
Qué depende del código
- El arancel: la tasa general en Chile es de 6% ad valorem sobre el valor CIF, pero con acuerdo comercial y certificado de origen puede quedar rebajada o en cero.
- Los impuestos adicionales: ciertas mercancías pagan tributos especiales sobre la misma base (valor CIF más ad valorem).
- Los vistos buenos: el código es el que activa la exigencia de SAG, Seremi de Salud u otro organismo.
- Las restricciones: hay partidas sujetas a prohibición o a condiciones especiales de ingreso.
Cómo se calcula sobre el CIF
El valor CIF es la suma del valor de la mercancía, el flete internacional y el seguro. Sobre esa base se aplican los tributos:
Con certificado de origen de un país con acuerdo comercial vigente, el ad valorem puede quedar en cero y el IVA se calcula sobre una base menor. Para una empresa contribuyente, ese IVA es crédito fiscal; el ad valorem, en cambio, es costo puro.
Qué pasa si Aduana no está de acuerdo
Si el Servicio Nacional de Aduanas estima que la clasificación declarada no corresponde, la operación se observa. Se reliquidan los tributos con el código correcto, pueden aplicarse multas por la diferencia y la carga permanece en zona primaria mientras se resuelve, acumulando almacenaje día a día.
Por eso clasificamos antes de que la carga embarque, no cuando ya está en puerto: es el momento en que corregir todavía es barato.